martes, 3 de diciembre de 2013

LA ARQUITECTURA DE LA LUZ Y EL COLOR: LA ILUMINACIÓN

·         LA LUZ
·         EL COLOR
·         LUZ ES COLOR:  LA ILUMINACIÓN
·         LA CASA SANA: SALUD, LUZ Y COLOR
 LA LUZ
La luz es biodinámica  por lo que afecta profundamente al sistema endocrino y a través de él a todos los sistemas biológicos. La luz hace mucho más que simplemente permitirnos ver el mundo, nos ayuda a regular los niveles hormonales y los ritmos circadianos
El ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce una estimulación cíclica de los neurotransmisores. Nuestro reloj biológico responde a la luz.

Para diferenciar la noche del día, los receptores sensibles a la luz en nuestros ojos, la melanopsina, sintonizan nuestro ciclo de sueño-vigilia  para que coincida con el día de 24 horas. Estos receptores responden a toda la luz visible, pero son más sensibles al azul,  picos de luz natural del sol al mediodía. Cuando se detecta esta luz azulada, el cuerpo responde suprimiendo la producción de la hormona melatonina que induce el sueño, y nos hace sentir alerta.  Desde el mediodía hasta el anochecer, el azul se va desvaneciendo entre la luz natural, y es reemplazado por un tono rojizo que frena la supresión de la melatonina, esto reduce nuestro estado de alerta y nos permite estar preparados para el descanso.
EL COLOR
La luz es la parte del espectro de radiaciones electromagnéticas que percibe el ser humano; comprende la luz infrarroja, que reconocemos como calor, todo el espectro visible, con los siete colores del arco iris y los rayos ultravioletas, La luz es la que nos permite ver el color.
Poseemos fotorreceptores en toda la extensión de nuestra piel que perciben las ondas electromagnéticas de la luz asociada a los colores, y se ha demostrado que son capaces incluso de variar nuestra temperatura corporal: un ambiente decorado con colores fríos como azul, índigo, violeta y verde puede bajar nuestra temperatura y uno con colores cálidos como rojo, naranja o amarillo, subirla.
De esto, deducimos que no puede ser aleatorio el color con el que iluminamos nuestras casas, decoramos las paredes, el de telas y alfombras o incluso el color de nuestros vestidos.
La percepción de los colores varía de una persona a otra. Depende totalmente de la sensibilidad del ojo, la cual es función de la longitud de onda de la radiación visible percibida.
Sobre ésta percepción influye directamente el color de la luz que actúa de manera importante sobre la sensación de confort visual asociada.
Por otro lado el color posee una temperatura o apariencia que permite  clasificarla en fría, intermedia o cálida. Para que se produzca un confort visual ha de existir una proporción adecuada  entre la temperatura del color y la iluminación.
Cuando un solo color predomina un espacio, nuestro cerebro “fabrica” el color complementario para lograr un espectro lo más parecido a la luz blanca (la más completa y equilibrada ya que incluye todas las frecuencias electromagnéticas), por esto, si permanecemos mucho tiempo observando un mismo color, hemos de colocar colores complementarios al lado para reducir los niveles de fatiga ocular y mental.

Por último, señalar el concepto de contraste  derivado de la relatividad del color. Cuando miramos un objeto de un color determinado fijamente unos segundos  y después miramos una zona en blanco, aparece un cierto colorido con la forma del objeto y con el complementario del color anteriormente visto sobre esta zona blanca, que desaparece a los pocos instantes. Este fenómeno visual se llama persistencia de la imagen o contraste simultáneo, y es por  el que los seres humanos al mover la vista unimos e influenciamos los colores de un conjunto

A nivel general estos son los principales aspectos que hemos de conocer sobre el color y la luz para poder diseñar espacios sanos donde la ILUMINACIÓN se convierta en un factor, no solo necesario y decorativo, si no en una  fuente de bienestar y confort

LUZ ES COLOR: LA ILUMINACIÓN
 En arquitectura bioclimática, para diseñar un ambiente debemos estudiar previamente la cantidad de luz biodinámica (la que produce el mismo estímulo neurofisiológico que la luz del sol), la calidad de esa luz, y especialmente su color, contraste  y distribución espacial, de acuerdo a las actividades que se vayan a realizar en cada  espacio.

En la naturaleza la intensidad de la luz va desde 10.000 lux, en un día nublado, hasta 150.000 lux, a mediodía en verano, estos valores nos reportan con una extraordinaria inyección de energía. En ambientes interiores usamos generalmente intensidades luminosas que van desde los 100-200 Lux en las estancias secundarias, hasta 300-500 lux en las principales, niveles que podemos considerar claramente insuficientes ya que para sentirnos despiertos necesitaríamos una intensidad de entre 800-1000 lux. Por otro lado nuestros ambientes domésticos y de trabajo sufren de contaminación lumínica, por exceso o ausencia de color, por deslumbramiento de luces directas o por ambientes con contraste de luz excesivo; todas estas agresiones  hieren la retina y, a través del nervio óptico, impactan en lo más profundo del cerebro.

ELECCIÓN DEL TIPO DE ILUMINACIÓN
FUENTES DE LUZ: LÁMPARAS
Las fuentes de luz (lámparas) que se comercializan, producen la luz de distintas formas:
§  Calentando cuerpos sólidos hasta alcanzar su grado de incandescencia: Lámparas incandescentes y halógenas
§  Provocando una descarga eléctrica en el seno de un gas: Fluorescentes
§  Provocando una descarga en un cuerpo sólido: (LED)
Existen gran variedad, vamos a describir las más usuales:
INCANDESCENTES
La utilización de lámparas de incandescencia es cada vez menor y ya está prohibida su venta como parte de  la acción prevista por la Comisión Europea de Cambio Climático y Energía Limpia, en sustitución por las fluorescentes compactas de bajo consumo. Esta decisión, aunque llena de controversias, como veremos a continuación, supone una reducción de emisiones de gases (dióxido de carbono CO2) y como consecuencia un ahorro energético. La mayor parte de su energía produce calor y solo el 20% se traduce en luz; reproducen bien los colores y su duración se limita a 1000 horas. 
HALÓGENAS
Las lámparas halógenas  traducen parte de su energía en calor (aunque en menor proporción que las incandescentes) por lo que su consumo sigue siendo elevado aunque menor que las anteriores en un 30%; en su momento se impusieron por su posibilidad de empotrase en el techo, sin tener en cuenta la enorme fuente de calor que emiten sobre “nuestra cabezas”.
Hay dos nuevos tipos: Las halógenas de nueva generación que se diferencian por contener xenón pero presentan la misma forma y dimensiones que las convencionales, y las  incandescentes mejoradas que tienen la forma y el casquillo de una bombilla convencional, pero llevan dentro una cápsula halógena.
Ofrecen una luz más blanca y brillante, lo que hace que permitan una perfecta discriminación de los colores y se  puede regular el nivel de luz de acuerdo a cada necesidad. Se limita su vida a 2000 horas; estas limitaciones, como veremos a continuación, se deben a cuestiones estrictamente comerciales establecidas para promover el consumo. 
FLUORESCENTES
La lámpara fluorescente  es una lámpara de descarga de baja presión que  funciona con vapor de mercurio, tiene un calentamiento reducido y su emisión de luz es de 4 a 6 veces mayor que la incandescente. Su consumo energético es bajo, y en general reproducen bien los colores; tiene una vida útil superior a las anteriores.
No dan una luz continua, sino que muestran un parpadeo que depende de la frecuencia de la corriente alterna aplicada; aunque el parpadeo no se note a simple vista, una exposición prolongada bajo estas lámparas puede causar trastornos como dolores de cabeza etc. Necesitan unos momentos de calentamiento antes de encenderse por lo que es aconsejable utilizarlas en lugares donde no se estén apagando y encendiendo continuamente.
FLUORESCENTES COMPACTAS DE BAJO CONSUMO
La principal alternativa que nos imponen a las lámparas incandescentes son las fluorescentes compactas de bajo consumo,  que consumen cinco veces menos energía que las clásicas incandescentes y pueden funcionar hasta 15.000 horas, lo que implica un ahorro energético del 80%; tienen la capacidad de convertir la energía en luz y no en calor.
Las bombillas fluorescentes emiten menos emisiones de CO2 a la atmósfera debido al bajo consumo y al ahorro en KWh (Kilovatio hora) durante toda su vida, pero a pesar de esto, desde un punto de vista biológico no se pueden considerar “ecológicas” ya que además de emitir radiaciones electromagnéticas importantes, tienen un alto contenido en mercurio, que las hace extremadamente peligrosas
Reproducen luz sin tener en cuenta los factores biológicos e impacto sobre los seres humanos, su corriente de luz no es continua y se producen destellos.
Contienen mercurio, una sustancia altamente tóxica. Si la bombilla se rompe es sumamente peligroso ya que el mercurio se evapora rápido y llega a nuestros pulmones, y a través de los nervios olfativos afecta al sistema nervioso central. Existen protocolos muy estrictos a seguir tras la rotura de una lámpara por parte de las Agencias Estatales de Medioambiente,  se recomienda salir y alejarse inmediatamente de la habitación donde se produzca la rotura, abrir ventanas y no entrar hasta pasados 15 minutos, para la recogida de restos usar guantes, mascarillas y medidas especiales de protección. Realmente ¿merece la pena? 
En los siguientes documentales podemos ver el peligro de este tipo de lámparas y las pautas e intereses que han llevado a su comercialización masiva.


Simulacro de roturas en guarderías infantiles alemanas, pueden  verlo en el siguiente enlace:
LED
Las lámparas LED no emiten radiación infrarroja ni ultravioleta y no contienen mercurio, por lo que tienen menos potencial para ser perjudiciales en todos los sentidos para la salud. Algunos análisis apuntan que la luz blanca que generan las lámparas LED inhibe la secreción de melatonina que regula los biorritmos del cuerpo, sin embargo este problema es evitable ya que, con esta tecnología los diferentes matices pueden ser amplificados y suprimidos en el transcurso del día para imitar las variaciones naturales de la luz del sol, manteniendo así los relojes circadianos en sincronía. Se pueden comprar de los mismos colores que las bombillas tradicionales y existen diferentes variantes en cuanto a intensidad, temperatura, color etc.
En términos generales no presentan riesgo para la salud, gastan unas 8 veces menos y tienen una vida útil mucho mayor que cualquiera de las otras.
Hemos de prestar atención al etiquetado de las lámparas que compramos
En su embalaje existen códigos que nos indican el nivel de reproducción cromática, el tono de la luz o temperatura de color. Por ejemplo, una bombilla con el número 830 o 930 es más amarilla mientras que si es 840 o 940 es de luz blanca típica de los tubos fluorescentes. Hay variantes con reproducción del espectro total de la luz, las 965. Para crear ambientes en salas de lectura y en las habitaciones de juegos de los niños, podemos emplear la 860 o 950.
Otro aspecto importante es la clase energética de una bombilla. Una bombilla de clase A durará muchas más horas y con mayor eficiencia energética, esto tiene que ver con la calidad de sus componentes.
DISEÑO. RECOMENDACIONES DE CARÁCTER GENERAL
La iluminación, el color de la luz, la reproducción del color y la elección de los colores de una habitación, son elementos que deben combinarse con mucho cuidado.
  • Toda la casa  ha de estar, aunque sea de una forma tenue, iluminada uniformemente, el constante ir y venir por una zona sin iluminación uniforme puede causar fatiga ocular y con el tiempo poder llegar a reducir la capacidad visual.
  • Nunca iluminar una estancia con un solo tipo de luz, han de combinarse luz directa, indirecta y si es necesario especifica.
  • Nunca se ha de utilizar una fuente de luz demasiado potente, se ha multiplicar en varias fuentes de luz.
  • No colocar juntos dos puntos de luz de diferentes luminosidades.
Diferencias de luminosidad: Las diferencias entre luz puntual y luz ambiental de una estancia nunca deberán ser superiores a la relación 10/1, siendo la relación ideal de 3/1. Esta relación permite variar el ángulo de visión sin necesidad de realizar grande esfuerzos de acomodación visual, disminuyendo así la fatiga visual.

ZONAS DE TRABAJO, ESCRITORIOS Y ESTUDIOS
Generalmente se suele iluminar la mesa de trabajo y estudio con apenas un punto de luz sobre ella, lo cual es un error grave que perjudica la visión.
Se necesita combinar una luz general y una localizada para evitar la fatiga visual;  nunca se debe utilizar exclusivamente una luz directa  en la mesa de trabajo, hay que iluminar a la vez el espacio circundante, ya que la vista no se cansará si complementamos la luz localizada y la general
La luz general nunca debe ser brillante para favorecer la visión del espacio; así mismo, no debe provenir del punto central de la habitación, sino a través de una iluminación discreta con focos de luz ambiental situados en los muros o focos laterales dirigidos desde el techo.
No situar mesas de escritorio bajo ventanas
Cuando se trabaja con ordenador, se  recomienda utilizar una fuente que reparta luz desde atrás, y una directamente al teclado, para evitar problemas a la vista.
Para iluminar estantes, podemos optar por las lámparas de pinza con brazos movibles, que se dirigen hacia donde lo necesitemos.
Luminarias de apariencia de color intermedia, y rendimiento de color entre 70 y 85.
Iluminación General 200 a 350 lux (escritorios pequeños domésticos) Mesa de trabajo de 500 a 700 lux.
En cuanto al color, los predominantes en estos espacios deben de ser los azules en todas sus tonalidades; el azul es un color frío capaz de refrescar el ambiente donde se utiliza, sobre todo en tonos claros, facilita los procesos respiratorios, calma el apetito y estimula la actividad intelectual.
Los colores pálidos con factores de reflexión del 50 al 75 % suelen ser adecuados para las paredes para evitar deslumbramiento, deberán tener un acabado mate o semibrillante. Los acabados de los suelos deberán ser de colores ligeramente más oscuros que las paredes y los techos para evitar brillos. El factor de reflexión de los suelos debe oscilar entre el 20 y el 25 %.

La superficie del  techo  debe ser lo más blanca posible (con un factor de reflexión del 75 %) ya que entonces reflejará la luz de manera difusa, disipando la oscuridad y reduciendo los brillos de otras superficies.
Es importante controlar las luminarias de cada zona mediante circuitos independientes. Por ejemplo, las luminarias que se encuentren próximas a las ventanas deben poder regularse en función de la luz natural de distinta forma que el resto de las luminarias de una sala o habitación. Esto es válido para cualquier estancia.

SALÓN – COMEDOR – COCINA
COCINA
La idea es concentrar la iluminación en las áreas de trabajo, dejando otras áreas bañadas en una luz ambiente más relajante. Esto se puede lograr mediante el uso de proyectores y focos que penden sobre la zona de preparación de alimentos o empotrada en muebles superiores.
Es fundamental no cometer el error  de instalar una única luz en el centro de la cocina, ya que además de  generar sombras en las zonas de trabajo, se producirá una gran fuente de calor y radiación sobre nuestras cabezas. Las baterías fluorescentes  usuales tienen una frecuencia de parpadeo de 50 Hz, ésta pulsación óptica induce ondas cerebrales de estrés, ondas Beta, además de cansancio físico, cefaleas y fatiga visual.
Iluminación general 300 lux  y en la zona de cortar y de preparado 500-600 lux.
Utilizar y decorar con toda la gama de colores  rojizos, anaranjados o violetas que estimulan los jugos gástricos y el apetito; para cocinas el predominante debería ser el naranja o amarillo que además estimula la actividad. En cualquier caso, la elección de la tonalidad no es una cuestión tan importante como la elección de las cualidades reflectantes apropiadas de una superficie, utilizar recubrimientos o acabados mates en paredes, techos, suelos y muebles puede  evitar los reflejos.


COMEDOR
Sobre la mesa de comedor no se debe colocar una sola luminaria, la iluminación se ha de repartir en varias luminarias siempre con la precaución de que el cono emisor de luz no desborde los límites del perímetro de la mesa.
El color  predominante en este espacio han de provenir de las gamas de rojizos y violetas, la iluminación mínima sobre la mesa será de 500-700 lux
SALÓN
Al igual que en el resto de las estancias, la iluminación ha de ser mixta combinándose todos los sistemas de iluminación.
La iluminación general cenital nunca se ha de concentrar en un solo punto central de la habitación excepto si se sitúan sobre una mesa de comedor o trabajo; la iluminación general se colocará en el perímetro de la habitación dividida en varios focos regulables.
Para proporcionar sombras y acentuar la luz, se pueden colocar focos desde la pared en el perímetro de la habitación; no se deben utilizar focos de luz indirecta hacia el techo si las paredes, decoración o mobiliario son de color oscuro.
Un espacio con un techo muy bajo puede dar una sensación agobiante, se suaviza iluminando intensamente el techo; la habitación se ensanchará considerablemente, aunque reducirá su profundidad. Si por el contrario los techos muy altos, bajará su altura si no iluminamos el techo.
El color para estos espacios deben ser de la gama de violetas y grises; la iluminación habrá de sumar, la general de 100-300 lux, la indirecta (para ver la tele) de 50 lux, y la puntual en zonas de lectura de 500 lux.
Para todas las estancias será fundamental el COLOR DE LAS LUMINARIAS ya que influirá de una manera directa sobre la temperatura, la percepción del espacio, objetos etc.
Recomendaciones: 
Las paredes y los techos blancos reflejan el 60% de la luz que reciben, los suelos y las paredes oscuros no reflejan más que un 15% de la luz, y en el caso de superficies negras o mates se reduce hasta un 6%; en una habitación de paredes y techo blancas y muebles de madera claros, con lámparas ricas en radiaciones rojas del espectro, observaríamos un aumento de coloración hacia marrones de los muebles y un tono amarillento en las paredes y se conseguiría un aspecto cálido.
Si la misma habitación la iluminamos con lámparas ricas en radiaciones sobre la zona azul del espectro, se acentuarían los tonos azules y verdes de los muebles y paredes dando un aspecto más frío a la habitación.
En general, el color de las luminarias cuanto más se aproxima al blanco, mejor será el rendimiento del color y la proyección de la luz, cuanto más se aproxime al rojo, más mediocre será la reproducción del color, pero la iluminación creará un ambiente más cálido.

En cuanto al color de las estancias, el techo de la habitación parecerá ser más bajo si sus paredes se pintan de un color claro y el techo y el suelo de color más oscuro, y parecerá tener un techo más alto si las paredes son más oscuras y el techo claro.
DORMITORIOS
Como iluminación general nunca situar un único punto de luz central en la habitación sino  varios perimetrales en techo o pared
Si la iluminación general la componemos de focos dirigibles, se pueden situar en el perímetro donde están los armarios y así aprovechar para iluminar estos.
Al igual que en el resto de estancias, emplear iluminación mixta combinando todos los sistemas de iluminación
Para leer en la cama, la lámpara de la mesilla deberá de ser de brazos articulados en lugar de pantallas; las lámparas de pantalla (de pie o sobremesa) se utilizarán para iluminación ambiental.
Iluminación general de 100 a 200 lux, iluminación ambiental 50 lux, iluminación puntual para lectura, 500 lux
Los colores adecuados predominantes en estos espacios serán los verdes en toda su gama, que se asocia con la tranquilidad y la salud.;

En dormitorios infantiles los tonos verdes, azulados, anaranjados y rosas fomentan y suman todas las cualidades de tranquilidad, motivación y creatividad; es importante elegir un solo color para la decoración, empleando toda su gama, en lugar de mezclar varios colores.

EFECTOS SOBRE LA PERCEPCIÓN EN LAS DISTINTAS TONALIDADES DEL BLANCO DE LAS LUMINARIAS

El tono de blanco de la luz  es clave para los estados de ánimo y percepción del entorno, por ello, el blanco a usar es fundamental para definir el tipo de ambiente que se quieres crear.

Ámbar o Blanco Muy Cálido (de 1.500ºK a 2.900ºK)
Son luces de color ámbar, amarillas o muy anaranjadas, como la luz de una cerilla, una vela pequeña, una llama de fuego o una puesta de sol.
Crea estados de ánimo de relajación, incita al descanso y al sueño. 
Se utilizan en salas de estar pubs y bares con ambientes íntimos.
Blanco Cálido (de 2.900ºK a 3.900ºK) 
Luz levemente anaranjada, como la del sol de la tarde, el de las bombillas incandescentes tradicionales y halógenos. 
El tono de luz tranquiliza y es la que se identifica con ambientes hogareños. 
Blanco Neutro o Luz Día (de 3.900ºK a 5.500ºK) 
Es una luz blanca bastante neutra y sin color aparente, como la del sol en la mañana, 
Su tono es neutro, levanta el ánimo, mejora la productividad y realza los colores de los objetos. 
Se utiliza en cocinas, en baños, en salas de eventos, bibliotecas y oficinas 
Blanco Frío (de 5.500ºK a 7.000ºK) 
Luz muy blanca y levemente azulada, como la del sol a pleno día, la de tubos fluorescentes y las bombillas de ahorro tradicionales 
Provoca actividad pero cansa en periodos prolongados, logran más nitidez que las cálidas 
Recomendadas para áreas de trabajo industrial, vitrinas de comida y oficinas donde se requiere mucha productividad y atención. 
Blanco Muy Frío (de 7.000ºK a 9.000ºK o más) 
Luz blanca grisácea con tonos azulados, como la luz de la luna, la luz de las lámparas de xenón, pantallas de video y TV (CRT), el flash de una cámara o la luz de un relámpago. 
Es recomendable sólo para usos industriales, en situaciones donde se requiera proyectar una luz muy lejos y en algunos campos de la medicina.